Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.
Mateo 6, 24
Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.
Mateo 6, 24
Diálogo entre una profesora y una alumna con una mano vendada.
- La presencia bizantina era una amenaza para Leovigildo, por haberse convertido estos territorios en una provincia de… ¡Eh! ¿Qué te pasó?
-Nada, un esguince.
-Ay, ay, qué estarías haciendo…
-…
-… jejejeje
-… nada… jugando al fútbol…
-Pero el fútbol… es con los pies… con la mano no se puede.
-Es que yo soy portera.
-Aaaaah…
-…
-… jejejeje…
-…
-Bueno, que la presencia bizantina…
-Oye, Paco ¿Tú crees que la edad nos ha hecho más sabios?
-¡Claro que sí! Gracias a lo que he vivido me sé de memoria cuarenta años de alineaciones de mi equipo de fútbol.
-Yo no me refería a eso…
-Y yo no voy a dejar que me jodas la tarde.
Tragedy, when the feeling’s gone and you can’t go on.
It’s tragedy, when the morning cries and you don’t know why,
it’s hard to bear. With no one to love you, you’re going nowhere.
Tragedy, when you lose control and you got no soul.
It’s tragedy, when the morning cries and you don’t know why,
It’s hard to bear. With no one beside you, you’re going nowhere.
Tragedy
Náufragos de un mar de dudas
navegaremos los dos,
víctimas de esta locura
poco frecuente
de un amor contracorriente.
Ten valor y quiéreme siempre
tal como soy.
Tino Casal, Tal como soy
A dos amigos se apareció un oso:
el uno, muy medroso,
en las ramas de un árbol se asegura:
el otro, abandonado a la ventura,
se finge muerto repentinamente.
El oso se le acerca lentamente;
mas como este animal, según se cuenta
de cadáveres nunca se alimenta,
sin ofenderlo lo registra y toca,
huélele las narices y la boca;
no le siente ni el aliento,
ni el menor movimiento;
y así, se fue diciendo sin recelo:
“Este tan muerto está como mi abuelo”.
Entonces el cobarde,
de su gran amistad haciendo alarde,
del árbol se desprende muy ligero,
corre, llega y abraza al compañero,
pondera la fortuna
de haberle hallado sin lesión alguna,
y al fin le dice: “Sepas que he notado
que el oso te decía algún recado.
¿Qué pudo ser?” –“Diréte lo que ha sido;
estas dos palabritas al oído:
Aparta tu amistad de la persona
que si te ve en el riesgo, te abandona”.
Félix M. Samaniego
Todas las ciudades eran pocas a sus ojos.
Ella quiso barcos y él no supo qué pescar.
Y al final, números rojos
en la cuenta del olvido.
Y hubo tanto ruido
que al final llegó el final.
Mucho, mucho ruido,
ruido de ventanas,
nidos de manzanas
que se acaban por pudrir.
Mucho, mucho ruido;
tanto, tanto ruido.
Tanto ruido y al final
por fin el fin.
(…)
Mucho mucho ruido,
ruido de tijeras,
ruido de escaleras
que se acaban por bajar.
Mucho, mucho ruido;
tanto, tanto, ruido.
Tanto ruido y al final,
tanto ruido y al final,
tanto ruido y al final…
…la soledad.
Joaquín Sabina
Fallar es sembrar la duda acerca de todo en lo que creemos, de todo por lo que hemos luchado.
V de Vendetta
España, en uso de su soberanía, y representada por las Cortes Constituyentes, decreta y sanciona esta Constitución.
TÍTULO PRELIMINAR – Disposiciones generales
Artículo 1. España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia.
Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo.
La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones.
La bandera de la República española es roja, amarilla y morada.
Artículo 2. Todos los españoles son iguales ante la ley.
Artículo 3. El Estado español no tiene religión oficial.
Artículo 4. El castellano es el idioma oficial de la República.
Todo español tiene obligación de saberlo y derecho de usarlo, sin perjuicio de los derechos que las leyes del Estado reconozcan a las lenguas de las provincias o regiones.
Salvo lo que se disponga en leyes especiales, a nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso de ninguna lengua regional.
Artículo 5. La capitalidad de la República se fija en Madrid.
Artículo 6. España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.
Artículo 7. El Estado español acatará las normas universales del Derecho internacional, incorporándolas a su derecho positivo.